Intune no es una tecnología nueva. Lleva años formando parte del ecosistema Microsoft y, para muchos equipos de IT, es ya una herramienta habitual en la gestión de dispositivos y Workplace.
Lo que sí ha cambiado es lo que se espera de los profesionales que trabajan con ella.
En los procesos de selección de perfiles Microsoft 365, Workplace y Sistemas, cada vez me encuentro más con una situación curiosa: dos candidatos pueden tener “Intune” en su CV y, cuando empiezas a hablar con ellos sobre su experiencia, descubrir que están hablando de cosas bastante diferentes.
Y ahí es donde creo que está la cuestión interesante.
Porque, en IT, conocer una tecnología no significa necesariamente haber trabajado con ella al mismo nivel.
¿Qué significa realmente tener experiencia con Intune?
Puede significar muchas cosas.
Hay profesionales que han utilizado Intune para enrolar dispositivos, aplicar determinadas configuraciones o gestionar alguna política concreta.
Otros han trabajado con la herramienta de una manera mucho más profunda: implantaciones desde cero, gestión de políticas, despliegues de aplicaciones, Windows Autopilot, actualizaciones, seguridad, automatización o resolución de incidencias en entornos con miles de dispositivos.
Todos ellos pueden decir que tienen experiencia con Intune.
Y no significa que una experiencia sea mejor que otra. Simplemente son experiencias diferentes.
La cuestión es que, cuando una empresa busca un perfil especializado en Intune, necesita saber cuál de esas experiencias tiene delante.
La tecnología es la misma. El entorno no.
Una de las cosas que más información aporta cuando hablamos con un candidato es conocer el entorno en el que ha trabajado.
No es lo mismo administrar unos cientos de dispositivos que varios miles.
La herramienta no cambia, pero sí lo hace la forma de trabajar.
Cuando el número de dispositivos aumenta, también lo hacen la necesidad de automatizar procesos, estandarizar configuraciones, probar los cambios antes de desplegarlos y tener control sobre las políticas que se aplican en toda la organización.
Un error en una configuración que afecta a diez dispositivos no tiene el mismo impacto que uno que termina afectando a cientos o miles de usuarios.
Por eso, cuando hablamos con un profesional que tiene experiencia con Intune, una de las cosas que me interesa conocer es precisamente esa parte: con qué volumen ha trabajado y qué responsabilidad tenía sobre ese entorno.
No todo es enrolar dispositivos
Cuando se habla de Intune, a veces parece que toda la experiencia se resume en la gestión de dispositivos.
Pero el trabajo puede ir bastante más allá.
Puede incluir la preparación y despliegue de aplicaciones, la configuración de políticas, Windows Autopilot, actualizaciones, seguridad de los dispositivos o la automatización de determinados procesos.
Y cada una de estas tareas puede tener distintos niveles de complejidad.
Por ejemplo, no es lo mismo desplegar una aplicación que ya está preparada que participar en todo el proceso de empaquetado, pruebas, configuración y posterior despliegue a diferentes grupos de usuarios.
Tampoco es lo mismo aplicar una política que trabajar en el diseño y mantenimiento de un conjunto de políticas para una organización con miles de dispositivos.
Son diferencias que muchas veces no aparecen en un CV.
Intune tampoco está solo
Otra de las cosas que hay que tener en cuenta es que, en la mayoría de los entornos, Intune forma parte de un ecosistema mucho más amplio.
Un profesional especializado en Workplace puede trabajar también con Entra ID, Microsoft 365, Autopilot, Defender, Exchange Online, SharePoint, Teams, OneDrive, Azure o PowerShell.
Por eso, cuando buscamos determinados perfiles, no solo nos interesa saber si han utilizado una herramienta concreta.
También queremos entender cómo encaja esa herramienta dentro de su trabajo.
Por ejemplo, en algunos entornos Intune puede estar muy relacionado con Entra ID y con la gestión de identidades, grupos, dispositivos y políticas de acceso.
En otros, puede tener mucho más peso la parte de despliegue y administración de endpoints.
Depende mucho de la organización y de las responsabilidades del puesto.
Y precisamente por eso es importante conocer el contexto.
También hay una diferencia importante entre mantener y construir
Otra situación que aparece bastante en estos perfiles es la diferencia entre trabajar sobre un entorno que ya está implantado y participar en una implantación desde cero.
Cuando recibes un entorno que ya funciona, hay que administrarlo, mantenerlo, resolver incidencias y seguir evolucionándolo.
Pero empezar desde cero implica otro tipo de trabajo.
Hay que tomar decisiones sobre cómo se van a gestionar los dispositivos, qué políticas se van a aplicar, cómo se organizarán los grupos, cómo se realizará el enrolamiento, qué aplicaciones se desplegarán y cómo se harán las pruebas.
Después llega la parte más importante: conseguir que todo eso funcione correctamente cuando pasa a producción.
Por eso, cuando un candidato me cuenta que ha participado en una implantación de Intune desde cero, intento conocer cuál fue exactamente su papel.
No es lo mismo haber estado dentro del proyecto que haber sido responsable de determinadas decisiones.
La escala también cuenta
Hay un dato que puede parecer muy sencillo, pero que aporta muchísimo contexto: el número de dispositivos.
No es lo mismo haber trabajado con 300 equipos que con 3.000.
Y mucho menos con 30.000.
No porque gestionar más dispositivos haga automáticamente que un profesional tenga más conocimientos, sino porque el tipo de problemas y la forma de trabajar pueden ser muy diferentes.
En un entorno de gran volumen, necesitas procedimientos claros, automatización y capacidad para realizar cambios de forma controlada.
También necesitas saber cómo probar una configuración antes de extenderla a toda la organización y cómo actuar cuando algo no funciona como estaba previsto.
Por eso, dos profesionales con cuatro años de experiencia en Intune pueden haber tenido exposiciones completamente diferentes a la herramienta.
Lo que no aparece en el CV
Quizá esta sea la parte que más cuesta valorar simplemente leyendo un currículum.
Un CV puede decir:
Microsoft Intune – 4 años.
Pero no te dice necesariamente qué hay detrás.
No te dice si el profesional trabajaba con 200 o con 20.000 dispositivos.
No te dice si administraba el entorno directamente o si recibía las configuraciones ya definidas.
No te dice si ha trabajado con Autopilot, si ha realizado despliegues de aplicaciones, si ha creado políticas o si ha participado en una migración.
Y tampoco te dice qué ocurría cuando algo fallaba.
Por eso, en una entrevista, muchas veces una pregunta tan sencilla como “¿qué hacías realmente con Intune?” puede aportar mucha más información que el número de años que aparece en el CV.
¿Y qué papel juega Entra ID?
En muchos procesos de Microsoft 365 y Workplace, Intune y Entra ID aparecen prácticamente de la mano.
Tiene sentido porque la gestión de dispositivos está muy relacionada con la identidad del usuario y con el acceso a los recursos corporativos.
Dependiendo del puesto, un profesional puede estar trabajando con usuarios, grupos, dispositivos, licencias, permisos o políticas de acceso, además de la propia gestión de los endpoints.
Por eso, cuando hablamos de un perfil que necesita tener una visión amplia de Microsoft 365, también es importante conocer qué experiencia tiene en Entra ID y cómo ha trabajado con el resto del ecosistema.
De nuevo, no todos los puestos necesitan el mismo nivel.
Pero conocer ese contexto ayuda a entender mucho mejor qué tipo de profesional tenemos delante.
El perfil de Workplace también está evolucionando
Y creo que aquí está una de las partes más interesantes.
El profesional de Workplace ha dejado de estar centrado únicamente en preparar equipos y resolver incidencias.
La gestión está cada vez más centralizada y conectada con la identidad, las aplicaciones y la seguridad.
Eso hace que estos perfiles tengan que combinar conocimientos técnicos con una visión cada vez más global del entorno.
No significa que tengan que saber absolutamente de todo.
Pero sí que tengan capacidad para entender cómo se relacionan las diferentes tecnologías y, sobre todo, que puedan seguir evolucionando a medida que cambia el entorno.
Porque Intune lleva años existiendo, pero las necesidades de las empresas no son las mismas que hace unos años.
Y eso también se refleja en los perfiles que se buscan.
Entonces, ¿qué significa realmente saber Intune?
No creo que haya una única respuesta.
Depende del puesto, del entorno y de las responsabilidades que haya tenido cada profesional.
Pero sí creo que hay una pregunta mucho más útil que simplemente preguntar si alguien “sabe Intune”:
¿Qué ha hecho realmente con Intune?
A partir de ahí aparecen las diferencias.
Qué volumen ha gestionado. Qué tipo de dispositivos. Si ha participado en una implantación. Si ha trabajado con Autopilot. Qué aplicaciones ha desplegado. Qué políticas ha configurado. Cómo trabaja con Entra ID. Cuánta autonomía tiene.
Son detalles que quizá no aparecen en una primera lectura del CV, pero que ayudan a entender mucho mejor la experiencia real de un profesional.
Desde IT & Cloud, cuando hablamos con candidatos, intentamos precisamente ir un poco más allá de las palabras clave.
Porque una tecnología puede aparecer en un CV durante cuatro años, pero lo verdaderamente interesante es saber qué ha hecho esa persona durante esos cuatro años.
Al final, tener Intune en el CV es solo el punto de partida.
Lo importante es todo lo que hay detrás.


